Desde 1922, el Gran Premio de Italia se ha disputado de manera ininterrumpida en el Autódromo Nacional de Monza, salvo en los años 1937 (Livorno), 1947 (Milán), 1948 (Turín) y 1980 (Imola).
En este circuito han competido algunos de los pilotos más destacados del automovilismo. Además, aquí se alcanzó el récord de velocidad que, desde 1991, ha consolidado a Monza como el circuito más rápido de la historia, siendo conocido también como el «Templo de la Velocidad».